Los clubes de barrio no quieren ser víctimas de la pandemia

Acuciados por deudas, las asociaciones civiles deben afrontar reformas para favorecer la prevención del Covid-19 y hacerlo en un contexto signado por menores ingresos.    

“La pandemia golpeó con dureza a la sociedad y a sus instituciones representativas. Los clubes de barrio, puntos de referencia para la expresión de la cultura popular y la práctica deportiva de base, nos vimos seriamente amenazados al punto de evaluar, no en pocos casos, la continuidad de las funciones que ejercemos”. Este cuadro de situación forma parte del comunicado “Sin pibas y sin pibes no hay clubes”, elaborado hace algunas semanas por la Red por el Deporte y la Inclusión Social, FE.DE.CI.BA y Clubes de Barrios Unidos.

Agrega que luego de varios meses de inactividad por las restricciones implementadas por la autoridad sanitaria, “sobrevino una apertura caracterizada por enormes esfuerzos organizacionales”, donde la reconexión con los niños y jóvenes resultó de gran dificultad ante el avance de la segunda ola.

Frente a este presente de gravedad extrema, en busca de mantener su función social y de seguir siendo un punto de encuentro para la socialización, referentes de las agrupaciones anteriormente mencionadas comenzaron a reunirse y a idear líneas de acción que les permitan sobrellevar este momento y estar en condiciones de abrir sus puertas cuando la pandemia aminore su impacto.

La Red por el Deporte y la Inclusión Social es un espacio comunitario creado por distintas entidades deportivas como respuesta solidaria frente a la emergencia sanitaria y la pandemia del Covid-19. Desde su nacimiento realizó distintas acciones, como distribución de alimentos y ayudas para que sus asociados pudieran inscribirse a los distintos beneficios que otorgó el Estado para paliar la crisis económica durante la pandemia.

En la sede de la Federación para la Defensa de Clubes e Instituciones barriales (FEDECIBA), el 13 de mayo, los dirigentes deportivos recibieron la visita de Carlos Yoshida, Director General de Deporte Social y Desarrollo Deportivo, y de Sebastián Bata Figueroa, funcionario de la Subsecretaría de Deportes porteña. Entre las principales peticiones emergió la necesidad de simplificar el ingreso al Registro Único de Instituciones Deportivas (RUID), la implementación de una nueva ayuda económica extraordinaria, trabajar sobre un marco normativo que permita establecer un permiso de funcionamiento para las instituciones deportivas, articular acciones conjuntas para fomentar el regreso de las familias a los clubes e implementar un programa de ayuda para la adquisición de elementos de bioseguridad.

Juan Pedro Gallardo, prosecretario de FEDECIBA, secretario del club 17 de Octubre y uno de los impulsores de la Red, estuvo presente en la reunión con los funcionarios y compartió su visión con Página 12. “Tenemos críticas respecto a la gestión del Gobierno de la Ciudad, entre ellas que todavía no se designó al nuevo subsecretario de Deportes (tras la renuncia del ex tenista, Luis Lobo). Está acéfalo ese espacio y eso genera deficiencias en la gestión. A la vez, nos parece que debería haber mayores aportes a los clubes. Se aprobó una ayuda extraordinaria de $80.000, pero la consideramos insuficiente porque las carencias son muchas. Los temas mencionados en la reunión no se agotan ahí, pero con respecto a la Ciudad nos parece que son los prioritarios en este momento. Para las cuestiones de índole tarifaria, servicios de luz, gas, agua y la conectividad entendemos que tiene que haber una articulación con el Gobierno Nacional”, sostuvo Gallardo.

“El año pasado nos encontramos bastante solos cuando se dio la apertura. Sin el acompañamiento del gobierno porteño como entendemos que corresponde a partir de las exigencias para la implementación de una serie de protocolos que implicaban sumar nuevos gastos. Más limpieza, elementos de bioseguridad y restricciones de concurrencia que hicieron que los ingresos menguaran. Frente a esta situación nos venimos reuniendo y trabajando para que las instituciones estén mejor y se sigan consiguiendo derechos que son para las y los socios. En definitiva, para la comunidad en general”, añadió. Su problemática no es nueva, pero cada vez es más aguda.

Lejos de lo que se podría pensar, los referentes de las agrupaciones son conscientes de la situación sanitaria y consideran lógicas las restricciones a partir de los niveles de contagio actuales. No obstante, subrayan que el rol de vinculación que siempre tuvieron se complejiza y que el retorno a los clubes se hará difícil. Las estadísticas que recibieron avalan esta perspectiva. Desde que comenzó el año hubo un descenso en la concurrencia que osciló entre un 30 y un 40 por ciento.

Además de los cuidados en la salud, entienden la merma en las complicaciones económicas que están viviendo muchas familias y saben que pagar la cuota de un club –por más baja que sea– se ha convertido en un lujo. Un relevamiento y mapeo de clubes de barrio desarrollado por la Universidad Nacional de Avellaneda y el Observatorio Nacional de Clubes de Barrio detalló que hay 20.000 clubes de barrio en todo el país.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay 350 instituciones cuyas cuotas van de $50 a $150 por mes y a eso debe sumarse el cobro de las clases que se quieran tomar. Generalmente las de fútbol son las más caras y su precio oscila entre los 800 y 1500 pesos mensuales. De acuerdo a lo que informa el gobierno porteño en su web, actualmente 215 clubes integran el RUID, que brinda tarifa social en Agua y Saneamiento, solicitud y obtención de subsidios en virtud de lo establecido por la Ley 1807 y asesoramiento técnico y legal a cargo de la Unidad de Servicio de Apoyo a los Clubes de la Ciudad. Por lo tanto, cerca del 40 por ciento de las instituciones todavía no logró acceder a esta serie de beneficios.

“Queremos trabajar desde ahora para cuando la autoridad sanitaria lo permita tener un plan de trabajo lo más consensuado posible para que las familias regresen. Queremos reflotar el establecimiento de una Asignación por Hijo o Hija en el Deporte. Se discutió allá por 2015, tuvo un consenso amplio y con el gobierno de Cambiemos quedó en la nada, aunque la Ciudad también adhirió a esa ley. Es el momento para empezar a discutir, sumar consenso y tenerlo como una política para poder implementar cuando la pandemia lo permita. Es una política que debiera ser prioritaria junto al tema de las tarifas y de ayuda económica para el sostenimiento de las infraestructuras. También trabajar en un marco legal que establezca permisos de funcionamiento para los clubes de barrio. Porque hoy por hoy no existe tal habilitación. Legalizar esta cuestión sería muy bueno para todos y ayudaría a evitar atropellos. Trabajar en este marco legal también es algo muy importante a tener en cuenta”, concluyó Gallardo.

Para propiciar una presencialidad cuidada y sana en las instituciones a través del deporte –sin la mediación de pantallas– elaboraron una primera charla abierta a través de Zoom en la que abordaron cuestiones sobre los protocolos y cuidados que deben considerarse en los clubes para prevenir los contagios del coronavirus. El disertante fue el médico Adrián De Rosa, comunicador en temas de salud.

“Ni un club, la escuela, el hospital, un centro de salud, un negocio o los medios de transporte están preparados para una pandemia. Tenemos que tratarla y atravesarla de la mejor manera”, dijo, y remarcó la importancia de priorizar la actividad al aire libre e hizo foco en la importancia de que gimnasios, salones y piletas cuenten con circulación de corriente a través de la apertura de ventanas y puertas. También subrayó lo conveniente de la instalación de un filtro HEPA, de gran ayuda para retirar partículas perjudiciales.

“Aunque no todos tenemos acceso para conseguirlo por su precio”, sumó, enterado de la coyuntura que se vive. Es que, evidentemente, las necesidades de los clubes y de sus socios no pueden articularse actualmente sin una intervención estatal a la altura de las circunstancias.

Fuente: www.pagina12.com.ar.-

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